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EL MUNDO
TERMITAS Y OTRAS COSAS EL MUNDO, Suplemento LA LUNA 2004 Autor: NACHO VEGAS
Ocurrencias. Probablemente una de las peores cosas que te pueden pasar con un disco –y en verdad una de las más frecuentes– es que al escucharlo no se te ocurra nada. Ya no hablo de sentir; simplemente que no se te pase nada por la cabeza. Que te quedes con cara de bobo, como preguntándote «y esto, ¿por qué?». Pues bien, llevo dos semanas escuchando el nuevo álbum de Pauline En La Playa y tengo que decir que se me han ocurrido montañas de cosas. Se trata sin duda de una de esas raras ocasiones, y escribir acerca de la preciosa anomalía que supone esta docena de canciones como soles es todo un placer, aunque no resulta tarea fácil: la mayor parte de esas cosas son tan extrañas y absurdas como extraña y absurda es una buena canción, y me resultaría imposible transcribirlas aquí o en parte alguna (salvo quizás en otra canción). Del resto sí puedo hablar, por lo que me vais a permitir que os cuente algo, un poco, de lo que se me ocurre cuando escucho Termitas y otras cosas. Por ejemplo, se me ocurre que este es uno de esos discos que deben ser escuchados con cascos, con unos de esos tan grandes que con ellos tu cabeza parece la de un insecto, y a oscuras, porque de ese modo cuando escuches Pasos de ratón, los pizzicatos serán exactamente lo que quieren ser, y se me ocurre que Alicia y Mar Álvarez son una versión femenina y adulta de Zipi y Zape y que escriben sus canciones desde su particular cuarto de los ratones. En la oscuridad pero sin miedo. Y entonces tienes que volver a poner el disco desde el principio, desde Cuento quitamiedos, donde ellas ya habían adiestrado a dos roedores que las acompañan tocando con maestría el saxofón y el vibráfono. Se me ocurre también pensar en una tienda que existía hace años en una calle del centro de Gijón. Como no tenía nombre todos la llamábamos por el de su dueño, Oscarín, que a la sazón era todo un personaje. Era un local oscuro, polvoriento e inexplicable, porque en él se vendían los objetos más variopintos e inverosímiles, desde un cepillo de dientes/calculadora hasta una mofeta disecada, pasando por una bañera con motivos tropicales. Y esto viene a cuento porque este disco se me antoja un poco como la tienda de Oscarín: un desván lleno de cosas pequeñas e insólitas; una despensa repleta de alimentos con vida propia; mujeres que se convierten en erizos del tamaño de un dedal; mecheros que hacen las veces de calefacción; tripas que suenan como Samuel Barber. Y se me ocurre que a partir de ahora yo las voy a llamar Oscarín en la Playa, hala. Se me ocurre que cada canción es una pizca de ellas. Se me ocurre que en algunos momentos las termitas me podrían recordar a Mecano si los hermanos Cano hubieran tenido alguna vez el gusto para las letras y los arreglos que a las hermanas Álvarez les sobran. Se me ocurre que los mejores versos que he escuchado este año en una canción están en uno de los estribillos de este disco, y dicen: «Quien me quiera / que me compre una bañera», y que podrían haber sido escritos tranquilamente por Gloria Fuertes o por Carmen Santonja. También es precisamente La bañera, con su aire entre la bossanova y el bolero, la que me hace pensar que quedaría muy bien en un dramón de Almodóvar, y ya puestos se me ocurre invitar a cualquier lector a partir de 3 años a imaginarse a Mar en la escena de la bañera de Átame. Para que luego digan que en los discos de la escena independiente hay drogas a tutiplén pero muy poco sexo. Y claro, se me ocurre que habría que instaurar el día de San Pauline, en el que la gente que se quiera se regale sólo bañeras (igual empezamos perdiendo, pero luego iban a venderse solas). Se me ocurre que se me tiene que ocurrir escuchar Rumbo norte cuando yo también esté lejos de Gijón, o mejor cuando esté lejos de cualquier parte. Son estas y otras cosas las que se me ocurren continuamente.
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ROCKDELUX
TERMITAS Y OTRAS COSAS 11 / 2003 ROCKDELUX Autor: DAVID MORÁN
Primero fueron ranas. Ahora son termitas. El universo de realismo naturalista que Mar y Alicia Álvarez apuntaron de forma magistral y casi por casualidad en Tormenta deRanas ( 2001) se ha estilizado. Elegancia. Esa es la palabra. Sin abandonar la visión limpia y cuiriosa sobre las múltiples posibilidades de las pequeñas cosas, Pauline en la Playa engrandecen la proyección de su sombra en un “Termitas y otras cosas” donde la clave está en esas “otras cosas”. A saber: apropiación de una rítimica más cercana al jazz, acarameladas melodías de juguete, caricias cabareteras, violonchelos que susurran el camino de vuelta a casa, simpáticos pespuntes de bossa nova... “ Tiendo a menguar, por decisión, busco mi proporción, sólo un dedal de extensión”, cantan en “Un Erizo”. No, no es casualidad: todo en “Termitas y otras cosas” apunta a una existencia diminuta que avanza con pasos de ratón, se acurruca hasta convertirse en minúsculo erizo y observa como las termitas roen lentamenmte el corazón. Concebido más como un disco homogéneo que como un ramillete de canciones, el tercer trabajo de Pauline en la Playa es toda una lección sobre como reforzar el miniaturismo pop con un armazón musicla que seduce y encandila. De la sencillez de “ me acurruco”; del pop de cámar de la deliciosa “ No hay lugar” al barniz fronterizo de “ Un erizo”... madurez, me parece que lo llaman.
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EL PAIS DE LAS TENTACIONES
TERMITAS Y OTRAS COSAS EL PAÍS DE LAS TENTACIONES 2004 ( Puntuación: 8) Autor: IÑIGO LÓPEZ PALACIOS
Sutíl y resplandeciente, el segundo disco de las hermanas Álvarez confirma lo que ya suponíamos: que hay una escuela de pop en castellano en la que todavía podemos confiar. Esa escuela que parte de bonitas melodías, compuesta con una guitarra, que las arropa con vientos o cuerda y las canta con desparpajo. Mi bañera es, sin duda, una de las canciones españolas más bonitas del año.
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EL PAIS
TERMITAS Y OTRAS COSAS EL PAIS 1/ 12/ 2003 Autor: FERNANDO MARTÍN
Sala Galileo. Sábado 29 de Noviembre. BOCADO SELECTO. Las hermanas Alicia Álvarez, voz y guitarra, y Mar Álvarez, guitarra, volvieron a presentarse ante el público madrileño, haciéndose acompañar por casi todos los instrumentos e instrumentistas que grabaron con ellas su tercer disco “ Termitas y Otras cosas” De nuevo el encanto que poseen las dos ex undershakers se desplegó en ambiente de orquestación tenue, de voces de tímido susurro delante de una audiencia encandilada. Las Álvarez ofrecieron en directo una selección de temas de sus tres discos hasta la fecha: Tormenta de Ranas y Nada como el Hogar, además del citado Termitas y otras cosas... Con la simpatía y la sinceridad como escudo, las asturianas repasaron momentos extraordinarios en forma de canciones, como las antiguas, Rueda Corazón y El gato de Cheshire, esta última con arreglos de insospechada rumba. Entre los temas nuevos destacaron la frescura de Acabáramos, la delicadeza de Mi bañera y Erizo y ,sobre todo, un homenaje a su Gijón natal en Rumbo Norte. Fue, en resumen, una delicia de concierto; una delicatessen a la que quizá solo le falta modernizar su sonido para resultar casi perfecta. Un selecto bocado en tiempos como éstos, de menú de rancho.
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EL PAIS
TERMITAS Y OTRAS COSAS EL PAÍS 2004
PAULINE EN LA PLAYA LLENA DE JAZZ Y DE POP “TERMITAS Y OTRAS COSAS” El grupo inicia hoy en Madrid su gira por varias ciudades Batracios, chiribitas, termitas, musarañas... las canciones de Pauline en la Playa parecen sacadas de un cuento y no es casual, puesto que una de las hermanas, Alicia, voz y guitarra del grupo, escribe novelas y relatos infantiles. Termitas y otras cosas, el segundo disco largo de este peculiar dúo, mezcla en 12 canciones estilos como la bossa nova, el jazz y el pop. Todo ello envuelto en la calided de sus melodías.
Las hermanas Álvarez presentan esta noche Termitas y otras cosas en Madrid, en lo que será el comienzo de una gira que les llevará por varias ciudades en los próximos dos meses. “No trabajamos de una manera muy conceptual. Pauline son muchos retales que se van juntando”, aclara Mar Álvarez; “primero grabamos una maqueta, la ponemos en el ordenador y vamos haciendo pruebas en casa. El trabajo con la banda se hace más en paralelo y una vez que están las canciones sacamos las partituras” Sobre sus elaboradas letras, las Pauline aclaran que en un porcentaje bastante alto se mueven por instinto. “ No nos vamos a un bosque para imaginar cosas bonitas. Igual hay una frase o una palabra que se nos queda y apartir de ahí empezamos a trabajar. Todo es muy arbitrario. Pauline surge de la espontaneidad del momento, si nos sale un tema cañero lo metemos. Lo nuestro no es pop lánguido, como han dicho algunos críticos”. Mar y Alicia Álvarez, siempre tan francesas, eligieron su nombre artístico de una película de Eric Rohmer que les encantó. Pauline en la Playa (1982) narraba la historia de una dolescente que contempla la vida con la candidez de esos años. Así miran ellas el mundo. Pese a no haber rebasado la treintena, las hermanas Álvarez tiene un amplio historial a sus espaldas. Ambas fueron antes alma de Undershakers, una banda de garaje con relativo éxito. Hasta que un buen día (aún viviendo en Gijón) decidieron presentarse a un concurso de maquetas con esas canciones que nada tiene que ver con el rock y con las que consiguieron el primer premio. Durante un tiempo hicieron doblete y mantuvieron la actividad en las dos bandas, pero llegó un momento que se sintieron agotadas de tanto directo. “Entre 1995 y 2000 casi no paramos, teníamos conciertos todas las semanas y aunque nos divertíamos mucho fue agotador”, cuenta Mar. No conocían a Vainica Doble hasta que un día entró su padre en el cuarto donde ensayaban y les dijo lo mucho que le recordaban al mítico dúo. Desde entonces no han parado de lloverles las comparaciones, algo que ellas aceptan encantadas. “Musicalmente eran más arriesgadas y más viscerales que nosotras. En la era digital todo es mucho más formal, todo tiene que encajar y sonar muy bien”.
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